Oh, mi amor, te echo tanto de menos, tanto, que no puedes llegar ni a imaginarlo.
Antes te buscaba entre la gente, buscaba tus ojos, tu mirada, ahora mi mirada se pierde en la nada y un inmenso dolor llena mi alma.
Antes te soñaba, te imaginaba a mi lado, antes hablaba con tu alma, pero ahora solamente me pierdo en el silencio y un llanto desesperado enmudece mi voz.
Oh mi amor, cuanto te echo de menos y lo más duro es que he renunciado a tu búsqueda, ya es inútil.
Si me pudieras escuchar, si pudieras sentir mi dolor se que vendrías, se que me abrazarías y me darías todo tu amor, pero el destino, la vida y aquello que no podemos ver ni imaginar no nos lo permite.
Mi vida sigue, trabajo, sobrevivo pero por las noches mi alma se deshace y se muere para, al alba volver a resurgir para sobrevivir otro día sin ti.
Ya no soy capaz de soñar y eso es tan triste, solamente las personas que lo han sufrido pueden entenderme, se vacía el corazón, se hiela el alma y se te embota la mente, entonces estás perdido y con la mirada en el infinito vas día a día por el mundo, sobreviviendo, muriendo por la noche y renaciendo por el día, huérfano de todo y amo de nada.
Oh mi amor, te echo tanto de menos.....

Cierto, sabias tus palabras, huérfanos y dueños de nada somos sin el amor.
Un saludo y un besote.
Anabel.