Recuerdo una tarde de primavera en un coche, venía con unas amigas de fin de semana. Habíamos estado de excursión, hace ya unos cuantos años de esto, pero lo increíble es que lo recuerdo como si hubiese sido ayer.

Recuerdo un hermoso campo de trigo verde, unos álamos blancos altos, mecidos por el viento, un viento suave y una luz cálida anunciando que pronto llegaría el anochecer.

No hacía calor, la temperatura era bastante agradable y el olor a campo llenó hasta el último poro de mi ser, fue tal, que aun después de 14 años, aun lo recuerdo como si fuese ayer.

que estaba sonriendo porque cada vez que recuerdo aquel momento en mi cara se dibuja una callada sonrisa que ilumina mis ojos y a continuación, los cierro y suspiro, mágico verdad?….

Parecerá una tontería pero os juro que ese momento tan “normal y simple” produce en mï unos segundos de auténtica felicidad.