Mírame mi amor, estoy aquí contigo, esperándote.
No importa, se que ahora no puede ser, algo invisible impide que estemos juntos, pero algún día esa fuerza invisible se apiadará de nosotros y estaremos de nuevo juntos.
Yo te recuerdo cada día, te siento, te imagino, intento concentrarme y ver tu rostro cerca del mío, sonriendo, mirándome fijamente….
Nunca te olvidaré, nada ni nadie podrá romper este amor, recuerda, estaremos hasta más allá de la eternidad juntos, en la sexta esfera y como siempre, nuestro amor será cada vez más fuerte.
Sé que me echas de menos, me extrañas y me necesitas pero como yo, sabes que todavía no puede ser.
Recuerda que mis manos vacías sienten las tuyas, mi cintura desnuda está rodeada de tus brazos y mis labios desterrados son besados por los tuyos, siempre en sueños, entre la realidad y la vigilia.
Te amo mi amor, con todo el alma y siempre, siempre será así.
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Me preguntaba cual sería el motivo por el que tus textos navegan por el mundo de los sentidos con tanta fuerza, el motivo por el que tu pena se convierte en música, el motivo por el que tu prosa suena a verso.
Me preguntaba si fué la casualidad o la causalidad el origen de tus ritmos.
Me preguntaba si sería malo para la poesía que volvieras con él.
Y estaba entre todas esas autopreguntas cuando descubrí que la paradoja del azar matemático había bendecido algunos de tus escritos, con la métrica de los párrafos destinada, casi obligada a convertirse en canción.
Gracias por escribir muchas de las cosas que nos hubiera gustado decir.
Gracias por acompañarnos un rato en el mundo de los nacidos para perder.
P.D.
Es curioso el ritmo de tus composiciones, mira:
Carta de amor: 1 3 2 3 2 3 1
Tal vez sin esperanza:4 6 4 6
Cuando miras al cielo:2 3 6 3 2
Los números son la longitud de los párrafos. Bss a tu avatar.
increible, no entiendo de composiciones y es curioso la forma que has tenido Fran de ver en mis textos. Las gracias te las doy a tí por leerlos.